Catequesis Mariana desde San Nicolás: por el Pbro. Carlos A. Pérez


Todos los días 25 de cada mes en San  Nicolás, se convocó a un grupo voluntario de Misioneros de diversos lugares del país, felizmente, por iniciativa de los propios laicos presentes en las reuniones, fueron grabadas las charlas que se dieron. Hoy contamos con esta catequesis que nos disponemos a ofrecer aquí a modo de entregas semanales para todos, peregrinos en general y misioneros en particular.


SAN NICOLÁS, SANTUARIO DE MARÍA
II Macabeos 14, 35
El Santuario constituye uno de los lugares donde María desde su imagen Sagrada, convoca a todos sus hijos. Es el momento de volver a la fe que nuestro pueblo sostiene valerosamente aforrándose a los signos tradicionales. A pesar de la desnutrición de los contenidos de su creencia religiosa, causada por el bombardeo inclemente de ideologías extrañas como también por el descuido incomprensible del alimento para su fe que deberíamos suministrarle como Iglesia. María reúne al Pueblo y lo conduce a alimentar su fe  en las fuentes de la Palabra y los Sacramentos. Existe armonía palpable, entre lo que ocurre en este lugar bendito y la Tradición de la Iglesia, suficiente para disipar del corazón desconfianzas e incertidumbres. Sigámonos sumando al clima característico de piedad que define a San Nicolás, no temamos somos hijos que peregrinan junto a la Madre. Hemos definido al Santuario de la Virgen como acontecimiento de gracia que produce y alimenta la fe, aquí se inicia un verdadero lanzamiento misionero. Porque el cree comunica lo que cree, de lo contrario su fe no alcanza para salvarlo. Es escuela de oración y es lugar del encuentro con Dios; de la confianza recuperada, del profundo sosiego y de la sabia simplicidad de los pobres de corazón.
El Señor ha fijado una meta ha puesto sus ojos en un determinado lugar; esta tierra es la elegida por Él, aquí nacerán nuevos sarmientos para Su Viña, no desaparecerá jamás la presencia de la Madre de Cristo en este lugar. Desde aquí todos los pueblos me conocerán y se engrandece con este Santuario la Obra de Dios, en este bendito suelo argentino bajo la protección de María del Rosario de San Nicolás desde el Templo para el Pueblo de Dios mi corazón grita desde Argentina: “Despertad y prestad oídos a mi voz; os traigo la Verdad (1555), os conduciré y os ayudaré a crecer en el Amor al Señor, solo os pido, dejaos guiar. (743)”
El Santuario significa para nosotros espacio de Gracia, lugar de paz, que Dios a través de la Virgen ha querido elegir para congregar aquí a sus hijos y darles lo que Él entrega en su casa a quien viene con fe y con un corazón abierto. La Virgen hace aquí, este pedido tan habitual de María cuando se manifiesta: un Templo. Porque con él se encarga de perpetuar su presencia maternal. Un texto de libro de Tobías dice, “…para que su Templo sea reconstruido con alegría…Brillara una luz resplandeciente hasta los confines de la Tierra. Pueblos numerosos legaran a ti desde lejos, y los habitantes de todos los extremos de la Tierra vendrán hacia tu santo nombre…Todas las generaciones manifestaran en Ti su alegría y el nombre de la ciudad elegida permanecerá para siempre…” (Tob. 13, 11-15) Esta Palabra de Dios María la aplica aquí, porque el Santuario es la casa de Dios, de María y también es nuestra casa.  La misión de Ella es construir el Templo, y lo construirá con nosotros y nos da el horizonte que tenemos que seguir para caminar. San Nicolás es hoy el testimonio de que Dios esta con el Pueblo y lo hace de manos de María. San Nicolás es hoy el corazón de Fe de nuestro país y también de países hermanos. En el horizonte ensombrecido en que vivimos la Virgen María desde San Nicolás, como lo hace desde otros lugares y hoy con un acento cada vez más resonante desde aquí, es el faro de esperanza para este mundo. Una vez más nos dice Jesús que donde abunda el pecado con sus fatídicas consecuencias sobreabunda la acción de la Gracia. Y siempre con la acción maternal de María.


Mensaje 1768: Gladys, hoy reina la soberbia, el engaño, la confusión; son estas las armas de Satanás. Liberados quedaran los hijos que se alejen de tales males. Mi Corazón Maternal lleva al Alma: A la humildad, a la verdad, a la luz del Espíritu.  Nada detendrá mi Obra; nada impedirá que crezca la fe, en los hijos de María. Orad en este Santuario. Amén, amén. Hazlo conocer.


Mensaje 808: Hijos míos: Estáis demostrando una gran caridad al traerme aquí en este día, lugar en el que un día moraré para siempre. En la Santa Misa de hoy, estere sintiendo el latido de cada corazón, recogeré cada suplica, mitigare el dolor de mis hijos. Aquellas necesidades se hacen una sola voz y esa voz llega fuertemente al Señor. Cada veinticinco me uno más a vosotros; nada derribara esa fortaleza que es la oración. Mi corazón esta gozoso viendo este Santuario hecho con vuestro amor. Aleluya.



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