ABDÍAS: YO SOY EL SIERVO DEL SEÑOR
Las historias patriarcales parecen relatos ingenuos, pero son narraciones que explican pedagógicamente la historia y la teología del Antiguo Testamento. La historia de Isaac constituye un relato patriarcal importante, la narración aparece amalgamada con la saga de Abrahán y Jacob (Gn 18,1-15; 21,1-35,28). Isaac y su esposa Rebeca tuvieron dos hijos: Esaú y Jacob (Gn 25,19-34). Los conflictos entre los dos hermanos fueron encarnizados y permanentes. Baste recordar la ocasión en que Jacob robó la primogenitura a Esaú, y cómo éste decidió matarle para vengarse (Gn 27,1-46). El relato del Génesis señala cómo el Señor anunció a Rebeca la futura enemistad entre los dos hermanos. El Señor dijo a Rebeca: "Dos naciones hay en tu seno; dos pueblos se separarán de tus entrañas; uno será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor" (Gn 25,23). La Sagrada Escritura identifica a Esaú y Jacob con dos naciones: Esaú simboliza el país de Edom (Gn 25,30; 36,1.43), y Jacob represe...