Catequesis Mariana desde San Nicolás: por el Pbro. Carlos A. Pérez


María estrella de Evangelización

Pbro. Carlos A. Pérez

María nos predica a Jesús y los mensajes son la enseñanza que María da El riesgo de que el Mensaje cubra a la Palabra de Dios, o la oscurezca, no debe pasar porque así como la Virgen jamás tapa a Jesús, sino que nos lleva a Él, nos lo muestra, nos lo enseña, nos abre el corazón para que Jesús pueda entra; así el mensaje de María nos llena de inquietudes para conocer la Palabra de Dios, para conocer la enseñanza de la Iglesia. El Mensaje de la Virgen viene a ser un gran llamado a la fe, a la conversión, a la oración, a la felicidad a los Mandamientos. Nos invita a la santidad por el camino de la Consagración; nos hace Iglesia, nos hace misioneros; el misionero es alguien que debe estar metiéndose siempre, mas en el lenguaje de María, descubriendo que estamos llamados a concretar ese anuncio evangelizador de Jesucristo y su Palabra. El detenernos a meditar la Palabra de Dios y en este caso la Palabra de María hace que vaya penetrando en nuestro corazón la riqueza que encierra para nuestra vida espiritual; nos habla para que aprendamos a vivir y amar el estado de Gracia, de amistad con Dios. Estamos en plena etapa evangelizadora donde el Señor a cada uno nos va pidiendo una cuota de vida, no ya de sangre ni sudor, de vida, para que esa cuota Él la pueda utilizar al servicio de la Evangelización en tantos lugares y con tantos hermanos nuestros. La enseñanza de María nos lleva a la enseñanza de Jesús porque hace pedagogía con la sabiduría de Dios.

Mensaje 1603

Gladys, mis mensajes van dirigidos a todos mis hijos, creyentes o no, pero si hijos de Dios. Este prolongado llamado de esta Madre, tiene un solo fin: que el alma vaya hacia a Dios. Aquel que escucha Mis Palabras, verá en ellas, una gran enseñanza y un gran amor de la Madre por sus hijos. Yo les digo: Os anuncio La Palabra de Dios, os revelo Su Amor, os alcanzo el Camino de la Salvación. Sed sensatos, abrid vuestros ojos, vuestros oídos, quiero decir, tened vuestros sentidos puestos en Dios. Gloria al Altísimo. Que estas, mis palabras, tengan alcance universal.

Mensaje 359

Hijos míos, no tengáis atadas las manos vosotros los que marcháis dóciles. Sed sembradores de la Palabra de Cristo, llevadla a todos vuestros hermanos y sentiréis renacer el espíritu. Amén, Amén.

El niño por nacer

Pbro. Carlos A. Pérez

- "Quien recibe al más pequeño me recibe a mí." - "¡Ay de aquel que escandalizare a los pequeños!." - "El que no se haga como un niño no entrará en el reino de cielos."

Contemplo la vida que amanece en el jardín de un vientre florecido deseando descubrir el tiempo y sus caminos, el amor y sus pétalos, la cruz y su misterio. Es el sagrado relicario del seno maternal. Es el recinto donde el calor de la sangre va formando al niño por nacer. Qué grande es la belleza de la vida que desde el seno busca la experiencia del sol en el amanecer del parto; en el ingreso a la historia de los hombres en una secreta misión que le será entregada como fecunda tarea . El niño por nacer está dormido pero vive.

Está en silencio pero habla en los movimientos de su cuerpo y de su corazón que se dispone al amor. Desconoce la luz pero ilumina desde el seno que lo acuna. No sabe preguntar pero es respuesta que se dispone a entregarse a los hambrientos de la verdad. No sabe leer pero descubre en misteriosa sintonía el amor y el dolor de su madre. No sabe de la existencia humana pero aspira a vivirla soñando que nadie se lo impida. No sabe defenderse y clama con las voces de socorro cuando se siente amenazado. No sabe pero sabe. No conoce pero quiere. No pregunta pero espera.

El niño aguarda la mañana del día grande en que verá la luz y podrá respirar el aire puro; beber la leche de su madre; parpadear ante los rayos del sol que lo iluminan; sonreir con ternura a quien venga por él hasta su casa. En estado embrionario y creciendo en sus alas, cada día el feto ya es persona y reclama en sus latidos todos los derechos del hombre, en el sustento apropiado, la defensa que sólo sería incapaz de lograr, la confianza en el amor de su madre y de su padre, como también de sus hermanos.

Ese gran ramillete de personas ha buscado la cuna, ha dispuesto los espacios y busca ayuda en los amigos con quienes quiere compartir la riqueza del niño. Éste nos trae la ilusión de vivir la alegría del alma porque viene a querernos como hermanos y nos pide tratarlo como infante cuando al llegar, nos ofrece ser el nuevo hermano del hombre en nuestra historia . María encendió la salvación en el parto de su hijo Jesús y cada niño que nace es viviente prolongación de ese anuncio de salvación.

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