Catequesis Mariana desde San Nicolás: por el Pbro. Carlos A. Pérez
Durante
10 años, todos los días 25 de cada mes en San Nicolás, se convoco
a un grupo voluntario de Misioneros de diversos lugares del país,
felizmente, por iniciativa de los propios laicos presentes en las
reuniones, fueron grabadas las charlas que se dieron. Hoy contamos
con esta catequesis que nos disponemos a ofrecer aquí a modo de
entregas semanales para todos, peregrinos en general y misioneros en
particular.
El
Rosario insistente pedido
MARIA
CONVOCA AL MUNDO
La Esperanza nos
habla de la certeza interior que nace de la fe, que debemos tener en
el triunfo del Señor. El bautizado tiene que estar viviendo ya
anticipadamente la Gloria que lo espera, (sin) que ningún
sufrimiento presente sea más fuerte que el gozo de la futura Gloria.
¿Y ese gozo por que? porque la Gloria consistirá en ver a Dios cara
a cara, como Dios nos ve a nosotros; eso es la Gloria.
Pero hoy en la
Tierra, por la gracia bautismal ya poseemos a ese Dios. Dios vive en
nosotros, somos Templo del Espíritu Santo. Ya no es que estemos
llevando a cuestas la carga pesada hasta que llegue la liberación
total en el Cielo. No. En la medida en que somos fieles al Dios cada
vez vamos más aligerando nuestra marcha, porque la alegría del
Señor que vive en nuestro corazón nos hace capaces de superar toda
dificultad. Sabemos que un día será un eterno gozar inimaginable de
Dios; pero ese Dios que gozaremos ya lo tenemos hoy en el corazón
por la Gracia. También sabemos que el Señor ya en la Tierra pondrá
en nuestras manos el triunfo necesario para que ningún enemigo de
Dios pueda vencer sobre nosotros: “Serán atacados, pero no
tocados…” (Mensaje 1395, Libro de Mensajes de la Virgen del
Rosario de San Nicolás 1983-1990). Habrá infinidad de dificultades
pero no seremos derrotados. La Esperanza nos hace estar seguros de
que esa victoria que el Señor nos ofrece ya es nuestra porque hemos
creído en Él, la tenemos a nuestra disposición en la medida que
ponemos a disposición los medios por los que somos capaces de
esperar y de creer, sobre todo la oración, los sacramentos, la
Palabra de Dios, la Consagración al Señor a través de Maria,
caminos que el Señor que nos da para que fortalezcamos la fe, para
que crezcamos en la confianza en Dios, para que por sobre toda
experiencia, lo experimentemos y lo gocemos a Él. El contemplativo
aprende a gozar de Dios en la oración, aun en el momento de aridez
muy grande, aunque no lo comprenda aun en el dolor hay un misterio
gozo en el dolor cuando seguimos a Jesucristo. No por el dolor mismo
sino por lo que el dolor encierra. El dolor nos desapega de nosotros
mismos, nos une a Dios. La Esperanza esta en relación con las
Bienaventuranzas, padecer todo tipo de pobrezas con tal de no perder
a Jesucristo, serle fiel, ganarlo en la cruz y ganar a otras para la
eternidad. ORAR y AMAR: síntesis de nuestra vida de bautizados.
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