Advocaciones Marianas de América José y Esposa Sabogal
Nuestra
Señora de Suyapa. HONDURAS.
Patrona
de Honduras, su festividad se celebra el 3 de febrero.
Hacia
el Sudeste de la ciudad de Tegucigalpa, a unos ocho kilómetros de
dicha capital, se encuentra la aldea de Suyapa, derivación del
nombre indígena "coyapa", que significa "en el agua
de las palmeras".
En
1590, recién fundada la población del Real de Minas de San Miguel
de Tegucigalpa, que es hoy la capital de Honduras, Carlos Ferrufino
se presentó ante don Francisco Romero, lugarteniente del gobernador
de la provincia de Honduras, y le pidió que, en nombre de Su
Majestad, se le otorgasen unas tierras para cultivo y ganado, en un
terreno llamado antiguamente "Supelecapa", y hoy, "Hato
de Enmedio", contiguo a la finca "El Trapiche", en
donde se encuentra enclavada la aldea de Suyapa desde su
establecimiento.
Don
Rafael Moreno Guillén, escribe: «La señora Isabel Colindres era
vecina de Suyapa y madre de numerosa familia. Despachaba a trabajar a
sus hijos en las tierras de las montañas del Piligüín, en donde
preparaban extensas milpas. Un día bajaban de su trabajo dos hijos
de la señora Colindres, sorprendiéndoles la noche a media jornada,
por lo que dispusieron pernoctar en un lugar que se llama "Quebrada
de Pilingüín" y que, a la sazón, no tenía agua. La noche era
muy oscura y los jóvenes se acomodaron para dormir mientras llegaban
los primeros rayos del alba. Uno de los jóvenes labradores sintió
que un pequeño objeto le molestaba el costado por donde descansaba
y, creyendo que era algún fragmento de raíz o alguna piedrecilla,
lo tiró lejos de sí. Tan pronto como intentó dormirse sintió otra
vez el mismo estorbo y, palpándolo, advirtió que era el mismo
objeto que hacía poco había repudiado, por lo que se conformó con
echarlo en su mochila. Al despuntar la aurora, los jóvenes
prosiguieron camino a casa de su madre. ¡Y cuál no sería el
asombro de todos ellos al ver que el inoportuno objeto era una
pequeña escultura en madera de la Santísima Virgen María! Isabel
Colindres, requerida por la Curia Eclesiástica de Comayagua (antigua
capital de Honduras y sede del obispado) hizo una declaración jurada
de ese hecho, a mediados de 1796. En la casa de los Colindres comenzó
este hermoso culto: primero se colocó la imagen de la Virgen en una
mesa, rodeándola de flores, después, se la trasladó a un camarín,
donde fue venerada por más de 20 años».
La
imagen de Nuestra Señora de Suyapa es una pequeña escultura hecha
de madera de cedro, que mide seis centímetros y medio de alto. Su
talla es antigua y parece que fue trabajada por algún aficionado
devoto de la Virgen. De tez morena, su rostro es agraciado, oval, de
mejillas redondas; fina y recta nariz, y la boca pequeña; en los
ojos, se adivina algo de la raza indígena. Tocada la augusta
cabecita con una corona, la cabellera lacia le cae, partida en dos, a
ambos lados de la frente, hasta los hombros. Las manos diminutas, sin
entrelazarse, se juntan suavemente sobre el pecho, en actitud de
oración. El ropaje pintado en la propia efigie es una túnica de
color rosado, que apenas asoma por el pecho, pues está cubierta con
un manto oscuro adornado con estrellas doradas. Circundan toda la
imagen unos rayos de plata sobredorada, engastados en piedras, que se
cierran en forma de número ocho, y en el extremo de los rayos
superiores, doce estrellas nimban la cabeza de la imagen.
El
28 de noviembre de 1777, el Cabildo Eclesiástico de Comayagua dio
licencia a don José de Zelaya, «para labrar y edificar en su
hacienda, sita en el valle de Suyapa, una capilla para celebrar en
ella la Santa Misa». La bendición de esta ermita, y la primera
misa, se efectuaron en 1780, año en que fue edificada.
En
1925 Pío XII la declaró a Nuestra Señora de Suyapa Patrona de la
República de Honduras y se escogió el 3 de febrero como el día de
su fiesta.
En
el año 1954, un año esencialmente mariano, el tercer Arzobispo de
Tegucigalpa, Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, puso la
primera piedra del que llegaría a ser uno de los santuarios más
grandes de Centro América, y que espera su futura constitución como
Santuario y Basílica Nacional.
El
actual Santuario de Suyapa tiene 93 metros de longitud, 43 metros de
altura en sus torres y 46 metros en la cúpula. El diámetro de ésta
es de 11.50 metros. Y la anchura de la nave central es de 13.50
metros.
Como
dijo muy bien el Papa Juan Pablo II en la Eucaristía que celebró en
Suyapa, el 8 de marzo de 1983: «Un mismo nombre, María, modulado
con diversas advocaciones, invocado con las mismas oraciones,
pronunciado con idéntico amor... Aquí, el nombre de la Virgen de
Suyapa tiene sabor de misericordia por parte de María y de
reconocimiento de sus favores por parte del pueblo».
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