CELDA 2455; PABELLÓN DE LA MUERTE*: (TESTIMONIO DE UNA LUCHA DESESPERADA)
CELDA
2455; PABELLÓN DE LA MUERTE*:
(TESTIMONIO
DE UNA LUCHA DESESPERADA)
Este es el sentimiento que me dominó durante mi internación; el sentir que estaba muerto en vida, dada la cuadriplejia que se me había decladado durante dicha etapa. Sentir que todo estaba acabado, que todo intento de lucha parecía en vano, que no volvería a caminar ni a hablar nuevamente debido a la traqueotomía (a causa del epoc agravado por la neumonía). Caía facilmente en la desesperación, que por mucha fuerza de voluntad que pusiera no lo lograría.
Sufría a su vez la incomprensión de los mismos médicos de sala, debido a que al no poderme expresar, nada podían saber ellos lo que estaba pasando por mi mente, había empezado para mí una lucha solitaria, silenciosa, duramente silenciosa. Había empezado, por los únicos medios que disponía, mi recuperaciónlo único que tenía a mano; mi voluntad, mi deseo de vivir, de salir adelante, mi escasa fe. Se convirtió en una lucha solitaria, sin tener a quien hacer cómplice en la misma, sin tener a mi lado a la Dra Blanco (mi médico de cabecera), quien nunca fué notificada de mi internación a pesar de mis constantes reclamos, ni saber que la Dra Belotti se estaba haciendo cargo de mí durante dicho período.
Por mucho que hicieran los médicos conmigo, no tenían ni lograban mi apoyo, no lograban ganar mi confianza, sentimiento en extremo necesario e importante para que ellos puedan hacer su trabajo correctamente con el paciente, tanto es así que algunos creían que no volvería a caminar debido a mi aparente falta de voluntad. Fue una lucha que ambas partes hicieramos por separado, ellos en mi cuerpo, y yo en mi espíritu, deseando, intentando por mis medios, restablecerme tanto físicamente como espiritualmente,tratando de superar esa situación.
Pero bien valió la pena, dado que desde que recobré la conciencia empecé a tener los primeros síntomas de recuperación, increiblemente rápida en opinión de los mismos facultativos, empezó un milagro de voluntad y de fe que no creia poseer, en 2 meses logré rehabilitar la parte superior de mi cuerpo, aunque el kinesiologo diga que ello fue obra suya, el no tuvo en cuenta que yo ya daba síntomas de recuperarme solo, sin su intervención, que los mismos enfermeros eran testigos de esos síntomas de recuperación, que iba adelantándome en mi rehabilitación , a lo que él determinaba en mi tratamiento. Una cosa fundamental debo destacar en ese período, es el apoyo moral del Padre Jorge Nardi, sacerdote de la capilla del hospital, y la protección de Dios padre celestial, Jesus Misericordioso y la Virgen de San Nicolás, a quienes siempre estaré agradecido de por vida.
Cuando me trasladaron al Hospital Geriatrico, la misma se aceleró por sí sola, ya un poco mas libre de hacer la mía, ya habiendo recuperado el habla y la movilidad de mi parte superior del cuerpo, con la complicidad de 2 enfermeros del mismo centro Julio Legua Robles y Leopoldo Corfú al principio, inicié el resto de mi rehabilitación; y habiendo encontrado a la Dra Serafín, fisiatra que me ha atendido desde el 2008 aproximadamente; que goza de mi plena confianza, que no solo determinó el tratamiento correcto a seguir, sinó que también me dejó hacer la mía en parte, con la colaboración de la Dra Cecilia Bicochi, Fisiatra y la Licenciada Silvina Soriano, Kinesiologa y del apoyo moral del Padre julián Domingues y la Licenciada Liliana Oliva de quienes recibí el aliento necesario para seguir adelante, a poner todo de mí, a esforzarme para lograr resultados, en lo que faltaba de mi rehabilitación.
Una lucha que al principio fué solitaria y desesperada, aparentemente condenada al fracazo y en su etapa final, sí fue un trabajo de equipo entre el grupo de profesionales encargados de mi rehabilitación y el mismo paciente, tal como debiera ser; aunque en mi camino sigo encontrando pseudo profesionales que no entienden la importancia de lograr la confianza plena del paciente, mismos profesionales que no quiero nombrar por que no los considero importantes.
Pedernera Hector
D.N.I: 12.823.440
PD: * Se refiere a una autobiografía de Kail Chesmann, condenado a muerte por un crimen que no cometió, y lucho durante 10 años por cambiar esa sentencia.
Comentarios
Publicar un comentario