Catequesis Mariana desde San Nicolas: por el Pbro. Carlos A. Pérez

Todos los días 25 de cada mes en San  Nicolás, se convocó a un grupo voluntario de Misioneros de diversos lugares del país, felizmente, por iniciativa de los propios laicos presentes en las reuniones, fueron grabadas las charlas que se dieron. Hoy contamos con esta catequesis que nos disponemos a ofrecer aquí a modo de entregas semanales para todos, peregrinos en general y misioneros en particular.


CARISMA MARIANO EN SAN NICOLÁS: Pbro. Carlos A. Pérez
Lc. 6,44
Aunque la Revelación éste acabada no está completamente explicitada. Las revelaciones llamadas “privadas” no pertenecen al depósito de la fe. Su función es la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiados por el Magisterio de la Iglesia, los fieles saben discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada autentica de Cristo o de sus santos a la Iglesia y reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas. Los carismas son gracias del Espíritu Santo; están ordenados a la edificación de la Iglesia y al bien de los hombres y a las necesidades del mundo, son riqueza de gracia para la vitalidad apostólica y para la santidad de todo el cuerpo de Cristo. En hechos que salen del cauce ordinario de la acción de la Gracia, la tarea de la Iglesia es de importancia esencial tanto para su discernimiento como para su consolidación eclesial. En estos casos, el Obispo tiene un papel indelegable le corresponde evaluar y pronunciarse sobre lo que es de Dios, sobre de lo que no lo es y luego encausar como Pastor las manifestaciones de la Fe de su Pueblo. La Historia de la Iglesia es rica en enseñarnos que ante manifestaciones y revelaciones privadas, la continua asistencia, a través de sus Pastores, es fundamental.
¿Qué es una revelación privada? Es una manifestación de Dios a través de la Santísima Virgen o de los Santos a una persona. Es un regalo del amor de Dios al amor de los creyentes. No es obligación creer, no es dogma de fe, pero si no hay nada contra la fe y la moral, la Iglesia autoriza que se publique. En San Nicolás, el don de Dios y el cauce eclesial siempre se dieron de la mano, ¿de qué modo se llevó a cabo este acontecimiento? No ha sido frecuente que la Jerarquía Eclesial local haya acompañado pastoralmente al Pueblo de Dios en la positiva maduración y austeridad de la fe que se plantea como la gran exigencia, más allá de los signos que pueden conducir a ella. En el caso de San Nicolás se puede constatar que juntamente con la tarea de discernir el acontecimiento fue muy clara la misión del Obispo de enseñar como Pastor, iluminar desde las luces del Magisterio animar desde María y alimentar constantemente su autoridad de Apóstol, todo este hecho de gracia. La Iglesia a partir de su Jerarquía y desde el primer momento desistió a su Pueblo y lo acompaño en su fe mariana, la misión docente del Obispo favoreció la autenticidad del crecimiento de las nuevas etapas de este hecho de gracia a través de oportunas sugerencias, para dar la adecuada respuesta pastoral a este regalo del cielo. El Pastor debe sostener, animar y conducir la fe del pueblo y esta exigencia es especialmente necesaria en un acontecimiento como el de San Nicolás que sin un guía seguro podría salirse fácilmente del cauce. La Virgen Santísima convoca a quienes no sabemos nosotros convocar y entra en los sitios donde ningún evangelizador podrá entrar si Ella no le precede. El primer intento mariano de gracia será favorecer la piedad simple de nuestro pueblo que evocando elementos de evangelización primitiva ha permanecido fiel a María no obstante los alejamientos producidos con la Iglesia y las Instituciones.
Su imagen lleva en si una carga de verdad y gracia, lo importante es dejarse guiar por la Virgen hacia Dios en la Iglesia; por la predicación; por la oración simple y cotidiana del Santo Rosario; por la celebración de los Sacramentos y en una aproximación cada vez mayor a la Eucaristía. Solo falta que ministros y agentes de la pastoral hagamos efectivo ese don de María no guardando como pobres ladrones de lo ajeno lo que pertenece a todos. Tenemos que tomar conciencia de rezar por esta Obra de María para que el Señor la sostenga y que nuestra oración y sufrimiento sean aportes válidos para ese sostén. Agradezcamos a Dios lo que nos ha dado y sigamos pidiendo fidelidad a la Obra y apuntándola con lo que Dios quiera pedir de nosotros  porque con ello va creando toda una espiritualidad propia, no solamente en el hacer; sino desde el punto de partida interior y comunitario.


Mensaje 25: Rezad el Santo Rosario y que el Señor vea que con él va nuestra conversión. El Sagrado Corazón de Jesús os dará abundantes bendiciones. Amen. Las promesas del Señor están esperando para ser cumplidas, cumplid vosotros su petición.

Mensaje 283: Tened mucha fe en Dios, hijos míos. Sed honestos con vosotros mismos, Habéis descubiertos al Señor; dejad de lado la ignorancia y penetrad en su sabiduría. Que nadie vacile ante el Llamado Divino, tenedlo presente. Que la paz este en vuestros corazones. Casi todos buscáis la paz, os digo: Siempre la habrá para quienes se abran Al Señor. Alabado sea.



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