Cartas de Jesús


Debemos conocernos mejor
Querido amigo, hay algo muy importante que hacer en la vida que no siempre se tiene en cuenta. Algo aparentemente sencillo, pero no tan fácil como parece. Y, sin embargo, es fundamental para poder vivir según la dignidad y la vocación de cada uno. Se trata de Conocerse uno a sí mismo. Parece una simpleza, ¿no? Pero no es más complicado de lo que creemos. Parece que conocemos mucho a los demás, y es porque nos pasamos la vida observando, curioseando, vigilando la conducta de los otros, y encima se comentan, y se discuten, y se califican, y se les pone una etiqueta, una marca casi a fuego, difícil de borrar. Hay personas que están marcadas por la sociedad para toda la vida. Es como un estigma que sólo saben borrar los que miran con ojos limpios y misericordiosos. Pero lo normal es que el hombre se convierta en detective, acusador, juez, y verdugo.
Yo ya dije que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra… y que hay que ver antes la viga que tenemos en nuestro ojo que la paja en el ojo del hermano…y que no juzguéis y no seréis juzgados… Y perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos…
Pero cuesta mucho ser comprensivos y misericordiosos. Y es que no nos conocemos de verdad a nosotros mismos. No te conoces, y por eso piensas que eres mejor que nadie, y te sientes con el derecho de señalar con el dedo acusador y tirar la primera piedra.
Te invito a que leas esta historia de un autor desconocido que viene a ilustrar un poco lo que te estoy diciendo:
Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte.
Un día visitó un museo con algunos amigos.
Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.
Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo:
"El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato.
Es una falta de respeto".
El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja:
"Querido, - estás mirando un espejo!!!".
Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás.
Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil negarlas que reconocerlas. Por eso es necesario dejar a un lado el orgullo pues solo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.
“El que encubre sus faltas no prosperará, más el que las admite y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13”
El hombre de la historia no se conocía, y al ver su figura estaba criticando al supuesto artista que había hecho mal las cosas. Tienes que mirarte al espejo de lo que Dios ha pensado para ti. Está bien claro en Mi Palabra recogida en los Evangelios, y muy claramente explicado por la doctrina de la Iglesia. El hombre tiene una dignidad que Nosotros le hemos dado. Tú eres imagen de Dios, y el otro también es imagen de Dios. Pero las imágenes se deterioran con el tiempo. La de los demás y la tuya. Y lo que debes hacer al verte a ti mismo, pensar que los demás están hechos del mismo material, y que también están sometidos a la ley de la debilidad. Todos pueden estropearse. Yo te diría que todos se deterioran. Y lo que hay que hacer es convertirnos en “restauradores de imágenes”, y no en iconoclastas y depredadores de los demás. Lo tengo bastante claro, por eso lo que dije cuando estaba cosido al madero de la Cruz fue, como ya sabes, suplicar al Padre: Perdónalos, porque no saben lo que hacen…
Sí, Debes conocerte mejor. y una vez que te conozcas, te darás cuenta de que los demás no son tan distintos a ti, no son tan malos. O por lo menos comprenderás que tenéis casi los mismos defectos y las mismas posibilidades de hacer el mal y de hacer el bien. Te recomiendo que digas muchas veces esta jaculatoria: Señor, que te conozca a tí,y que me conozca a mí. Descubrirás un modo nuevo de vivir la vida.
Tu amigo Jesús
Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com


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