REFLEXIONES PARA EL ALMA; DE JOSE LUIS PRIETO
Historias
de vida, pensamientos para enfrentar problemas, fortalecer el alma y
el espíritu, un dulce maná de reflexiones para hacer de la realidad
un sueño.
Tener
fe
Tener
fe es “ACEPTAR” lo que Dios permite en nuestra vida aunque no lo
entendamos, aunque no nos guste. Si tuviéramos la capacidad de ver
el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos
saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y
contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.
Tener
fe es “DAR” cuando no tenemos, cuando nosotros mismos
necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente
inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en
medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud tanto al que
recibe, como al que da.
Tener
fe es “CREER” en lugar de recurrir a la duda, que es lo más
fácil. Si la llama de la confianza se extingue, entonces ya no queda
más remedio que entregarse al desánimo. Para muchos creer en
nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de
nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes
derroteros. Pero todavía hay una forma mas elevada de creer. Saber
que nuestra vida está en las manos de Dios y que Él es quien cuida
de nosotros.
Tener
fe es “GUIAR, DIRIGIR” nuestra vida, pero no con la vista, sino
con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para
arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza. Las
cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver,
ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.
Tener
fe es “LEVANTARSE” cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en
cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste
quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión,
atrapado por la frustración y la amargura.
Tener
fe es “ARRIESGAR” todo a cambio de un sueño, de un amor, de un
ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin
esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de
alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el
de los demás.
Tener
fe es “VER” positivamente hacia adelante, no importa cuán
incierto parezca el futuro o cuán doloroso el pasado. Quien tiene fe
hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal
manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato
recuerdo.
Tener
fe es “CONFIAR” pero confiar no sólo en las cosas y en las
personas, sino en el Dios que obra, actúa y habla a través de las
personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones
huecas con sus semejantes. Cierto que siempre habrá gente que
lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es
seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquel en quien
confías dos veces.
Tener
fe es “BUSCAR” lo imposible: sonreír cuando tus días se
encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. Tener
fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni
siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa
puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en
peor situación que la tuya.
Tener
fe es “ANDAR” por los caminos de la vida de la misma forma en que
lo hace un niño. Tomados de la mano de nuestro padre. Tener fe es
dejar nuestros problemas en manos de DIOS y arrojarnos a sus brazos
antes que al abismo de la desesperación. Fe es descansar en Él para
que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección
de problemas.
“Que
en tu vida haya suficiente fe para afrontar y esperar que las
situaciones difíciles cambien, y la necesaria humildad para aceptar
que muchas veces el que tiene que cambiar, eres tú”
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